El fin de la aguja para análisis sanguíneo cada vez más cerca

La ciencia médica en el mundo, es de las que más ha recibido el aporte incondicional de la tecnología, no hay rama del saber en este universo,  que no tenga al menos una novedad que no vaya en búsqueda de la mejora de la calidad de vida del hombre en toda su extensión.

Ese apoyo o aporte no se detiene, por el contrario va creciendo con los años, y precisamente en los últimos tiempos, investigadores de prestigiosas universidades asiáticas y estadounidenses han venido trabajando en un sensor,  mediante el cual se pretende sustituir la tradicional aguja hipodérmica que succiona la sangre, materia prima con la cual nos realizan una innumerable cantidad de análisis.

Según se ha podido conocer, este aparato tecnológico colocado en nuestro cuerpo a manera de banda o tirita adhesiva, tiene la función de recoger nuestro sudor y a través de este, analizar nuestro comportamiento corporal desde el punto de vista de la salud, con lo cual se podrán detectar y diagnosticar algunas enfermedades.

Banda adhesiva con alta tecnología

El manejo del  análisis del sudor a través de  la tirita o banda adhesiva, para determinar si tenemos alguna enfermedad, se ejecutará a través de los dispositivos móviles inteligentes, lo cual significaría el principio del fin de las agujas para extraer sangre de nuestro cuerpo, disminuyendo así el temor a asistir para ser sometido a este tipo de estudio, entre otros beneficios.  

Este novedoso  sensor, dentro de sus componentes tiene nomenclatura especializada que podrá ser descifrada de manera directa y específica por el profesional de la medicina especializado en la lectura de análisis, quien a través de ese resultado codificado ya desde su smartphone, tendrá una mejor panorámica para un diagnóstico más claro y preciso.  

Es de destacar que esta novedad de sensores indoloros busca es contribuir a mejorar,  como en todos los casos aplicados a la medicina, la calidad de vida del ser humano y mermarle en la medida de las posibilidades los tradicionales traumas que se viven  al momento de acudir al laboratorio a que sea extraída la sangre.

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